Médias

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Junio 2008

La era Izaguirre

Esta semblanza del escritor y showman hispano-venezolano Boris Izaguirre apareció en la revista francesa Médias, la publicación trimestral del controvertido periodista y político galo Robert Ménard, co-fundador de Reporteros sin Fronteras. El perfil analiza las distintas facetas del histrión como fenómeno mediático en España, antes y después de su participación en Crónicas marcianas.

Boris Izaguirre en la revista francesa “Médias”
Texto: Evan Romero
Foto: Julio Osorio

Este venezolano llegó a la Madre Patria sin más que su pluma para terminar conquistándola a punta de humor. “¿España es más madre o más patria?”, le preguntaban hace poco. “España es una puta, pero es la única que tenemos”1, respondió con la dulce ironía que, según él, es su aporte al país que lo ha acogido.

En España, la victoria de Mariano Rajoy lucía tan probable un mes antes de las elecciones presidenciales que la gauche divine se vio obligada a concebir estrategias de última hora para mantener a José Luis Rodríguez Zapatero en el poder. Uno de los frentes que emergieron para impedir el triunfo del Partido Popular (pp) el pasado 9 de marzo fue la Plataforma de Apoyo a Zapatero (paz), una coalición de personalidades de las artes y las ciencias que pretendían ejercer un efecto persuasor sobre los votantes indecisos. Entre ellas figuraban el astronauta Pedro Duque, el cantante Joan Manuel Serrat, el cineasta Pedro Almodóvar y la vedette Boris Izaguirre, hombre de letras y de medios que no habría sobresalido como lo hizo en ese ejército de celebridades si se tratara de una estrella fugaz, como preferirían verlo sus detractores. Después de todo, Izaguirre le ha venido haciendo la guerra al conservadurismo del pp desde hace diez años.

Desafiando a la institución del macho ibérico, fue él quien se hizo famoso entre 1998 y 2005 como el comentarista social de Crónicas marcianas, el late night show de mayor sintonía en la historia de la televisión española. Fue él quien salió al aire en 2006 acusando al pp de ser tan antidemocrático como eta por no apoyar al gobierno de Zapatero en sus negociaciones con la organización terrorista vasca; un dislate por el que tuvo que disculparse cuando el propio Rajoy le reprochó el faux pas públicamente. Era él quien asentía jocoso durante la despedida de su magazine televisivo Channel No. 4 mientras su invitado y mentor, el reconocido periodista Xavier Sardà, exhortaba a la audiencia a no votar por el líder conservador. Fue Izaguirre quien encabezó una marcha gay contra el pp poco antes de los comicios.

No todos lo adoran, pero el entusiasmo con que ha encarnado su papel de comunicador le ha dado una ubicuidad en la tierra del Quijote que es difícil de ignorar hasta para los que lo detestan. En octubre, cuando la editorial Planeta lo nombró finalista de su concurso literario por su novela Villa Diamante2, no faltó quien desestimara el valor de su prosa atribuyéndole razones comerciales al veredicto. ¿La respuesta de Izaguirre? “Así como Letizia Ortiz3 es un activo para la Corona, yo soy un activo para el premio Planeta”4. Que lo es. Y no sólo para el Grupo Planeta, dueño también de la cadena de librerías Casa del Libro, donde los compradores de Villa Diamante hacen fila para que el escritor les conceda un autógrafo. Como autor de reportajes para el suplemento dominical de El País, él es un activo también para el Grupo Prisa, propietario del periódico en cuestión y accionista mayoritario de Unión Radio, que es dueña de la Cadena ser, el circuito radial más sólido de España. Fue en sus estudios donde la periodista Gemma Nierga presentó a Izaguirre en 1997 como colaborador del programa de radio vespertino de mayor sintonía en la península ibérica, La ventana, del que sigue siendo una parte vital.

El Grupo Prisa también es accionista mayoritario de Sogecable, líder de la televisión por suscripción y dueño de Cuatro, el canal que arrancó en 2005 poniendo a Izaguirre y a Ana García Siñeriz al frente de Channel No. 4. Cancelado en febrero al arribar a su emisión número 500, este vodevil producido por Gest Music Endemol tuvo su mejor momento en junio de 2006, cuando  superó los índices de audiencia medios de la propia cadena enganchando a 794 mil espectadores durante ese prime time alternativo que coincide con la larga siesta española.

En consecuencia, Izaguirre también sería un activo para Silvio Berlusconi, cuya empresa Mediaset5 controla a Telecinco —una de las televisoras más rentables— y a Endemol, primer productor de contenidos para televisión en España, segundo en toda Europa y propietario de la productora Gest Music Endemol, que no sólo creó Channel No. 4 sino también Crónicas marcianas, el legendario show para insomnes que hizo de Xavier Sardà y Boris Izaguirre la pareja más carismática de la pantalla chica. Aunque el único espacio que descansó por completo sobre sus hombros fue retirado de la programación de Telecinco tras sólo seis emisiones en 2000 (El anfitrión), una productora tras otra ha intentado recrutarlo para repetir el éxito de Crónicas marcianas.

Es que este cuarentón es un colaborador valioso hasta para el Ministerio de Sanidad español: su cara adorna desde diciembre 15 mil afiches de una campaña de prevención del vih/sida dirigida a la población homosexual junto a los rostros del presentador de televisión Jesús Vázquez y el juez de la Audiencia Nacional6 Fernando Grande-Marlaska, dos de las personalidades que salieron del armario después que Izaguirre hiciera del outing voluntario una hazaña menos riesgosa. “Cuando veo los afiches en la ciudad pienso que somos algo así como el Mount Rushmore gay”, bromea, para nada sorprendido por las reacciones negativas que despertó una campaña similar en Francia: en enero, el Bureau de Vérification de la Publicité censuró los afiches homoeróticos del Institut National de Prévention et d’Education pour la Santé7 alegando que eran demasiado explícitos. Izaguirre llegó a ser agredido en la calle, vetado por sus empleadores y marginado hasta por sus amigos gays en Venezuela; él sabe desde muy joven lo que significa ser tachado de “explícito” en una sociedad mojigata.

Nacido en Caracas en 1965, Boris exhibiría tempranamente sus dotes de cronista escribiendo para importantes diarios, aprovechando las puertas que se le abrían por su precoz ingenio, por ser hijo de prominentes —la bailarina Belén Lobo y el ex director de la Cinemateca Nacional Rodolfo Izaguirre— y por tener como padrinos a intelectuales bien ubicados en los medios. El dramaturgo José Ignacio Cabrujas, alabado por haber roto los esquemas habituales que constreñían al género de la telenovela a mediados de los setenta, supo intuir el don de Boris para el diálogo ocurrente y lo integró en 1985 al equipo de guionistas de La dama de rosa, primera de varias obras que desatarían un furor sin precedentes por el culebrón venezolano en todo el mundo, sobre todo en España.

El melodrama ilustrado de Cabrujas serviría de laboratorio para el joven, ayudándolo a definir un estilo narrativo y conversacional irónico y desenfadado. Mitad humorista polémico, mitad bufón complaciente, Izaguirre siempre ha admitido que el placer de analizar el lado frívolo de los asuntos serios es lo que le permite orear el fraude escondido tras los discursos más solemnes y hacer reír al mismo tiempo.

Su habilidad para socializar lo convirtió en el alma de las fiestas del jet set caraqueño a finales de los ochenta. Desde ese contexto escribió su primera novela El vuelo de los avestruces en 1991 —publicada tres lustros después en España—, la historia de un trío de aspirantes a cortesanos en la que algunos creyeron ver reflejado el interés desmedido de Izaguirre por consolidar relaciones de mutua admiración con damas de buena cuna y personalidades cuidadosamente elegidas con el propósito de materializar sus aspiraciones de ascenso sin que se le tomara por oportunista. “Con frecuencia me veo enfrascado en explicar que no soy bobo, que no soy un ser fatuo, que no soy un enloquecido por las mujeres bellas y ricas, que no es eso lo que verdaderamente me apasiona”, se quejaba al ser auscultado por la periodista Milagros Socorro en 1999. Mientras tanto, promocionaba su segunda novela, Azul petróleo, también leída en Caracas como un travieso roman à clef. Pero, ¿no es él quien ha hecho de su biografía una filigrana de episodios que lo asocian con figuras de renombre?

“¡Chapeau!”, exclaman los suspicaces: la frecuencia casi obsesiva con que el histrión de marras menciona a amigos y benefactores en sus entrevistas lo deja siempre muy bien parado —ambicioso sí, ingrato jamás— y de paso obliga a quienes examinan su trayectoria a incurrir en un namedropping que a su vez vigoriza su reputación de “animal social”, como lo apodara su padre en un encuentro con la prensa: “Lucía Bosé, la famosa actriz italiana, es como una madre para Boris y su hijo, el cantante Miguel Bosé, es como su hermano. Ellos y los contactos que esta familia tiene en Madrid ayudaron mucho a Boris cuando llegó a España”, asegura Papá Rodolfo.

“Una de las razones por las que decidí quedarme en España fue que, más que enamorarme, encontré a mi compañero de vida”, ha repetido Izaguirre aludiendo a Rubén Nogueira, a quien conoció tras llegar a Santiago de Compostela para escribir “el primer culebrón gallego” en 1992 y con quien se casó en 2006. “La prueba de que este país ha cambiado es estar junto a un hombre que habla repetidamente de su marido y todos lo asumimos como si siempre hubiera sido así”, sostenía a su vez el escritor Juan José Millás refiriéndose a Izaguirre en un reportaje que el one-man show escribió para el El País Semanal como testimonio de la gira promocional que emprendieron juntos cuando Millás ganó el premio Planeta por su novela El mundo y él fue nombrado finalista por Villa Diamante. Titulado Sombra a Millás, ese diario de viaje fue muy bien recibido por capturar genialmente la visión que ambos autores tenían el uno del otro y de su entorno.

¿Intereses en común? Muchos. Nicolás Sarkozy era uno de ellos. “Sarkozy está llevando más lejos el sueño de Camelot dibujado por John F. Kennedy, y sobre todo por su viuda Jacqueline Kennedy, de hacer que un mero presidente adquiera características de dios mitológico. Y hoy en día los medios de comunicación son los únicos garantes de cualquier Olimpo. Encuentro muy americana esta aventura de Sarkozy y al mismo tiempo muy valiente, pues él debe luchar contra el chauvinismo y la hipocresía propias de los franceses. Toda su afición por el gran espectáculo, por parecer un Superman de estatura media me divierte. Lo único que me molesta de Sarkozy es que sea de derechas”, confiesa Izaguirre, un poco intrigado por el idilio entre el “hombre fuerte” de París y el de Caracas, quienes parecen mover hilos a cuatro manos para conseguir que la guerrilla de las farc libere a la ex candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt. “Imagino que es la relación que cualquier presidente francés ha tenido con otro latinoamericano. Sarkozy quiere algo que nosotros tenemos, pero es incapaz de ver a Hugo Chávez como un igual; le parecerá uno de esos dictadores que dibujaba Hergé cuando Tintin y el capitán Haddock iban a Suramérica”.

Donde los novelistas divergieron notablemente fue en sus percepciones de la televisión. Durante la gira, una noche, Millás le recomendaría: “Con el premio Planeta has dicho que pasas a ser el escritor y no el hombre mediático. Aprovéchalo. Tú mismo lo dices: la televisión te escoge a ti, nunca al revés. Aprovecha tu ticket de salida”. Pero Izaguirre ha sido consistente al responder a quienes pretenden persuadirlo de abandonar la industria televisiva antes de que ésta lo tranforme en el Arthur ibérico: “Pienso que es mucho más coherente y valiente ser un intelectual dentro de la televisión que uno que la critica desde fuera”. Eso sí, aclara, ¡que no se le distraiga de su verdadera vocación!

Seis libros ha publicado entre 1998 y 2005; novelas, crónicas y ensayos donde aborda sus temas predilectos: la historia política de Venezuela (Azul petróleo, 1998); los mecanismos legitimadores de la elegancia (Morir de glamour, 2000); los efectos transformadores de la fama (Verdades alteradas, 2001); el destino de su generación en tiempos de la globalización (1965, 2002); la industria cultural y su explotación de la nostalgia (Fetiche, 2003); y el legado estético de la filmografía de Alfred Hitchcock (El armario secreto de Hitchcock, 2005). Popular por su columna en la revista femenina Marie Claire, suerte de blog escrito mientras salta de una ciudad a otra; por otra en Fotogramas, dedicada a la evolución del estilo entre los actores de cine; por sus esporádicas colaboraciones con la influyente revista gay Zero y por sus historias para El País Semanal, lo único que extraña es que, a estas alturas, nadie lo haya convencido de conquistar la Internet con su propio sitio web.

  • 1. El Mundo, 17 de noviembre de 2007: Doce más una. Boris Izaguirre.
  • 2. Villa Diamante narra la vida de dos hermanas que crecieron en los recintos de la alta sociedad caraqueña de mediados del siglo xx, con las dictaduras militares de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez como telón de fondo, los embates de la Segunda Guerra Mundial como experiencia vicaria y la corrupción política que acompañó al boom de la industria petrolera en Venezuela como vivencia de primera mano.
  • 3. La periodista Letizia Ortiz es la esposa del heredero de la Corona de España, el Príncipe de Asturias Felipe de Borbón. Se casaron el 22 de mayo de 2004.
  • 4. El premio Planeta se entrega desde 1952 y es el galardón literario mejor dotado económicamente de la lengua castellana. En 2007, Juan José Millás se llevó los 601 mil euros destinados al ganador y Boris Izaguirre, los 150.250 euros reservados para el finalista.
  • 5. El País, 15 de mayo de 2007: Berlusconi compra Endemol a Telefónica y afianza su liderazgo en televisión, por Ramón Muñoz. “Mediaset le ha ganado la partida al otro gran candidato por hacerse con la productora [Endemol], un consorcio italofrancés liderado por el presidente de Louis Vuitton Möet Hennessy (lvmh), Bernard Arnault, el director de operaciones de Endemol en Francia, Stéphane Courbit, y la sociedad pai Partners”.
  • 6. La Audiencia Nacional es un tribunal con sede en Madrid que tiene jurisdicción en toda España.
  • 7. Los afiches del Institut National de Prévention et d’Education pour la Santé (Inpes) muestran los desnudos no frontales de dos hombres en una cama fotografiados por la artista estadounidense Nan Goldin, conocida por sus afectuosos retratos de personas seropositivas (el Centre Pompidou exhibió una retrospectiva de su obra en otoño de 2001). Los activistas de act-up/Paris denunciaron que la censura del Bureau de Vérification de la Publicité (bvp) —la autoproclamada “association des professionels pour une publicité responsable”— no habría tenido lugar si los desnudos pertenecieran a una pareja heterosexual.